domingo, 12 de febrero de 2012

Identificación de sapos "grandes"

 Existen 8 especies de anuros en La Rioja, conocidos normalmente como ranas y sapos. ¿Qué es una rana?, ¿Qué es un sapo?, ¿En qué se diferencian?... El que denominemos a un animal "rana" o "sapo", a menudo no define realmente el grupo al que pertenece, pues existen ejemplares dentro de una misma familia que por su aspecto bien podríamos clasificarlos como "sapos", mientras que parientes cercanos suyos poseen ágiles mienbros y una lisa y brillante piel que más bien les hace parecer "ranas". De modo que denominar a un anuro "sapo" o "rana" no obedece estrictamente a ningún criterio científico. Normalmente denominamos sapos a aquellos anuros de aspecto rechoncho, a menudo paticortos y que lucen una piel áspera y verrugosa. En esta entrada, aprenderemos a diferenciar aquellos anuros que por su aspecto podemos clasificar como sapos grandes. Trataremos tres especies pertenecientes a dos familias distintas, el sapo de espuelas -fam. Pelobatidae- y los sapos común y corredor -fam. Bufonidae-.

 No resulta difícil -si se pone un mínimo interés- diferenciar estas tres especies en el campo. Para ello no nos es necesario ni siquiera manipular al animal, simplemente bastará con acercarnos unos centímetros a observar detenidamente. No os preocupéis por vuestra salud o integridad física, pues a diferencia de lo que reza el saber popular, los "escuerzos" son seres totalmente inofensivos. Más bien al contrario, resultan unos seres muy beneficiosos por alimentarse de insectos dañinos para la agricultura. Eso de que escupen veneno... no es más que un cuento de viejas.


Bufo bufo
 -Sapo común-

Aspecto general de una hembra de sapo común (Bufo bufo spinosus).


 Es el típico sapo por excelencia, rechoncho, paticorto y con el cuerpo cubierto de verrugas. Hermosa y simpática criatura para unos y repugnante alimaña para otros. Alcanza gran tamaño, llegando las hembras a superar los 15 cm. de longitud cabeza-cuerpo, siendo los machos notablemente más pequeños (8-10 cm.).  Presenta un aspecto pardusco muy variable en tonos e intensidades, a veces jaspeado de oscuro, a veces simplemente rojizo. Lo que mejor lo diferencia de otras especies son sus ojos de pupila horizontal e iris rojizo-anaranjado -a veces dorado, sobre todo en los ejemplares jóvenes- y sus glándulas parotídeas alargadas y dispuestas oblicuamente respecto al eje dorsal del animal.
 El sapo común vive en una amplia variedad de ambientes, desde los bosques a las tierras de cultivo. Se encuentra distribuido por toda La Rioja, aunque es más abundante en el área de la sierra.


 Bufo calamita
 -Sapo corredor-

Macho en celo de sapo corredor (Bufo calamita).


 Algo más pequeño que su pariente el sapo común, el corredor hace honor a su nombre desplazándose mediante cortas carreras, durante las cuales puede correr tan rápido como un ratón. Este precioso animal alcanza un tamaño de unos 10 cm. de longitud cabeza-cuerpo, sin que las hembras sean mucho mayores que los machos como ocurre en la mayoría de otras especies. Aunque variable, suele tener una coloración verdosa jaspeada sobre un fondo más claro. A menudo presenta matices anaranjados en sus verrugas y una línea clara que le recorre el espinazo, generalmente amarillenta. Sus ojos de pupila horizontal, siempre son de un color verde-amarillento y sus glándulas parotídeas tienen a diferencia del sapo común una forma más redondeada y una disposición paralela al eje dorsal.
 Aunque se encuentra presente en todo el territorio riojano, el sapo corredor suele vivir en zonas abiertas y evita las formaciones boscosas densas. Es una especie común, capaz de reproducirse incluso en charcos surgidos tras las tormentas, que a menudo se secan prematuramente causando mortandades masivas a sus renacuajos.


   Pelobates cultripes
 -Sapo de espuelas-

Macho de sapo de espuelas (Pelobates cultripes).


 Aunque no se hallan emparentados entre sí, el sapo de espuelas puede recordar a primera vista al sapo corredor. Su tamaño es similar alcanzando las hembras los 10 cm. de longitud cabeza-cuerpo. Los machos aparte de ser más pequeños -6-7 cm.-, poseen unas destacadas glándulas ovaladas en los antebrazos. Poseen una coloración muy variable, generalmente olivácea clara, jaspeada, moteada o rayada de oscuro. Su piel es prácticamente lisa con sólo unas pequeñas verrugas en los costados. Aparte de esto, sus patas posteriores muy palmeadas, su gran cabeza ancha de hocico prominente y -sobre todo- sus enormes ojos de color dorado o plateado -muy saltones y de pupíla vertical-, lo diferencian a primera vista de las
demás especies de sapos grandes.
Detalle de las "espuelas" de una hembra de sapo de
espuelas (Pelobates cultripes).
 Presentan además una "espuela" en los talones de sus patas posteriores, que actúa como pala y le ayuda a enterrarse rápidamente en el fango. Este aspecto le diferencia de todos los demás anuros presentes en la Península Ibérica.
 El sapo de espuelas es uno de los anfibios más escasos de La Rioja. Capaz de resistir enterrado largos periodos de sequía, en nuestra comunidad suele vivir en medios secos y arcillosos, en cultivos mediterráneos, como olivo y viña, en los que utiliza las numerosas balsas artificiales de riego existentes como puntos de reproducción. Se distribuye a lo largo del valle del Ebro, siendo más común en la parte oriental de la región, donde penetra tímidamente en la sierra.


 Resumiendo podemos centrar la identificación de estas tres especies basándonos en dos aspectos fundamentales...


 1º-LOS OJOS:


 Sapo común; Ojos de pupila horizontal e iris de color rojo o anaranjado, a veces dorado sobre todo en ejemplares jóvenes.
 Sapo corredor; Ojos de pupila horizontal e iris de color verdoso-amarillento, presente tanto en los ejemplares jóvenes como en los adultos.

 Sapo de espuelas; Ojos enormes, muy saltones de pupila vertical y de color dorado o plateado.









 2º-LA APARIENCIA DORSAL:


 Sapo común; A continuación de los ojos se aprecian sus grandes glándulas parotídeas de forma alargada, situadas con una disposición oblicua respecto al eje dorsal del animal.
 Sapo corredor; Glándulas parotídeas diferentes a las del sapo común, de una forma más redondeada y con una disposición paralela al eje dorsal del animal, que además se halla claramente delimitado por una línea amarillenta.
 Sapo de espuelas; Sin glándulas parotídeas tras los ojos. Piel casi lisa con sólo pequeñas verrugas en los flancos y cabeza muy ancha con hocico prominente.







 Así de sencillo es identificar las especies de sapos de mayor tamaño de nuestra fauna. Dicho esto, espero que estas líneas sirvan de herramienta a todo aquel que próximamente se encuentre con uno. Sí eres tú, te ruego que te pares un momento a observarlo e identificarlo. Si lo logras, habré alcanzado el objetivo con el que está escrita esta entrada.


     Herpetosaludos!

2 comentarios:

  1. Muy buena explicacion y fotos de la diferencia entre estas tres especies. Un saludo

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  2. Muchas veces me han preguntado: "¿En qué se diferencian los sapos de las ranas?". Y he tenido que soltar algún que otro discurso, similar al de en qué se diferencian la culebra viperina de la víbora normal de por aquí (la de Lataste). La gente debe conocer estos animales, es importante, en mi opinión.

    Aay, el sapo de espuelas... últimamente a mis amigos y a mí nos ha dado por buscar gallipatos y sapos de espuelas, pero sólo encontramos sapos corredores y sapillos moteados. Habrá que seguir buscando.

    Un saludo :D

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¡¡¡MUCHAS GRACIAS POR TUS COMENTARIOS!!!

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